Llegó un nuevo lunes y junto con este una nueva reunión de UNO, que poco a poco se convierte no sólo en un grupo de cristianos que se reúnen con un sueño en común, sino un grupo de hermanos-amigos que conforman una comunidad de fe, que pretende, por medio de la predicación del evangelio, sumar a aquellas personas que el Señor ya ha elegido y que en su voluntad perfecta espera que nosotros podamos abrazar.
Como de costumbre, compartimos nuestras peticiones de oración y oramos unos por los otros. Esta vez, llenos de gozo, pudimos agradecerle al Señor por los trece años de Matrimonio de Andrés y Vicky y el éxito académico de Jonathan Morales, y también unirnos en oración por aquellas cosas difíciles que nos toca enfrentar.
La palabra que compartimos esta vez estuvo a cargo de Jonathan, impulsor de UNO, quién nos entregó una lectura interesante sobre la conocida parábola del hijo pródigo (Lucas 15:11-32), haciendo hincapié no sólo en el hijo menor de la historia, sino también en el hijo mayor, muchas veces tan olvidado por nosotros.
Entendimos que así como existen hijos del Señor que se encuentran aún perdidos en el mundo (hijo menor), también podemos ver que existen hijos de Dios perdidos al interior de la iglesias (hijo mayor), pues cuando miramos al Señor sólo como un padre proveedor que espera de nosotros ciertas conductas para bendecirnos, nos estamos perdiendo la oportunidad de entender la maravilla del Ser de Dios y lo que significa vivir una relación con Él basada no en aquello que nos da, sino en lo que Él es. Habacuc expresa muy bien esto al afirmar “Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales. Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación” (Habacuc 3:17-18)
No hay comentarios:
Publicar un comentario