La Universidad Diego Portales (UDP) acaba de lanzar su campaña de marketing para atraer alumnos para 2010, ¿su lema? "En el centro de la realidad". Eso es el centro de Santiago para Santiago, y eso es Santiago para Chile. Nos guste o no... esta es la verdad. No digo, livianamente, que "Santiago es Chile", pero sí digo que innegablemente el núcleo de las tendencias de pensamiento, costumbres y cultura está aquí, no exclusivamente, pero sí en una importantísima
y decisiva medida.
Santiago es una ciudad de 6 millones de habitantes en un país de 16 millones. O sea, más de un tercio de la población chilena vive en Santiago. Santiago es una ciudad que, no siendo tan heterogénea como Sao Paulo (que es la otra gran ciudad Sudamericana que conozco por la experiencia propia de residir allí varios años), ha ido diversificándose rápidamente en un poco más de 2 décadas. Especialmente las comunas de Providencia y Santiago. El notorio crecimiento de inmigrantes peruanos, colombianos, cubanos, mexicanos y brasileños en todos los contextos sociales (desde los sectores más pobres de sociedad hasta los altos ejecutivos de multinacionales, pasando por el mundo del arte) ha hecho del centro de la ciudad de Santiago un lugar mucho más interesante que en aquella época en que nos auto-catalogábamos como "los ingleses de sudamérica". Además, los mismos chilenos nos hemos abierto - y, en ciertos casos hasta nos hemos lanzado abruptamente - a abrazar tendencias culturales más progresistas, ultra-modernas y hasta post-modernas. Hay más colores en la ropa, en la piel, en las costumbres y en las cosmovisiones. Y, como cristiano evangélico conservador esto me parecía negativo al inicio... hoy me doy cuenta, arrepentido ante Dios, de que en realidad ¡esto es hermoso! En medio de un contexto macro-económico beneficioso (y hasta ejemplar para América Latina, según muchos), el centro de Santiago, esto es: el amplio centro, desde Providencia hasta Estación Central, es un lugar estratégico para llegar con el evangelio al corazón de la cultura y la sociedad chilenas... y, muy probablemente, latinoamericana.
Al contrario de casi todas las predicciones de hace 10 años atrás, cada vez más familias están volviendo a repoblar el centro, las universidades particulares se han establecido con sus facultades y casas centrales aquí (UDP, UAH, UAB, UST, etc.) e, incluso, las universidades tradicionales están viendo sus casas centrales y facultades antiguas del centro, nuevamente llenas de movimiento y vida (UCH, USACH, PUC). Los teatros, los cafés y hasta los museos se multiplican. Ni hablar del poder ejecutivo del estado con todos sus miles de funcionarios, el cual permanece aquí - inamovible, como es esperable de un estado rousseauniano - con una buena parte del judicial también. Y aunque muchas oficinas de empresas nacionales, internacionales y multinacionales han subido un poco la cordillera, llegando hasta El Golf, sigue siendo el sector al rededor de la Alameda y de Av. Providencia el que tiene más movimiento de funcionarios y ejecutivos, no sólo en horarios de oficina de lunes a viernes, sino también en los happy-hour o after-office.
Este es Santiago Centro desde una primera mirada muy superficial y, tal vez, subjetiva.
y decisiva medida.Santiago es una ciudad de 6 millones de habitantes en un país de 16 millones. O sea, más de un tercio de la población chilena vive en Santiago. Santiago es una ciudad que, no siendo tan heterogénea como Sao Paulo (que es la otra gran ciudad Sudamericana que conozco por la experiencia propia de residir allí varios años), ha ido diversificándose rápidamente en un poco más de 2 décadas. Especialmente las comunas de Providencia y Santiago. El notorio crecimiento de inmigrantes peruanos, colombianos, cubanos, mexicanos y brasileños en todos los contextos sociales (desde los sectores más pobres de sociedad hasta los altos ejecutivos de multinacionales, pasando por el mundo del arte) ha hecho del centro de la ciudad de Santiago un lugar mucho más interesante que en aquella época en que nos auto-catalogábamos como "los ingleses de sudamérica". Además, los mismos chilenos nos hemos abierto - y, en ciertos casos hasta nos hemos lanzado abruptamente - a abrazar tendencias culturales más progresistas, ultra-modernas y hasta post-modernas. Hay más colores en la ropa, en la piel, en las costumbres y en las cosmovisiones. Y, como cristiano evangélico conservador esto me parecía negativo al inicio... hoy me doy cuenta, arrepentido ante Dios, de que en realidad ¡esto es hermoso! En medio de un contexto macro-económico beneficioso (y hasta ejemplar para América Latina, según muchos), el centro de Santiago, esto es: el amplio centro, desde Providencia hasta Estación Central, es un lugar estratégico para llegar con el evangelio al corazón de la cultura y la sociedad chilenas... y, muy probablemente, latinoamericana.
Al contrario de casi todas las predicciones de hace 10 años atrás, cada vez más familias están volviendo a repoblar el centro, las universidades particulares se han establecido con sus facultades y casas centrales aquí (UDP, UAH, UAB, UST, etc.) e, incluso, las universidades tradicionales están viendo sus casas centrales y facultades antiguas del centro, nuevamente llenas de movimiento y vida (UCH, USACH, PUC). Los teatros, los cafés y hasta los museos se multiplican. Ni hablar del poder ejecutivo del estado con todos sus miles de funcionarios, el cual permanece aquí - inamovible, como es esperable de un estado rousseauniano - con una buena parte del judicial también. Y aunque muchas oficinas de empresas nacionales, internacionales y multinacionales han subido un poco la cordillera, llegando hasta El Golf, sigue siendo el sector al rededor de la Alameda y de Av. Providencia el que tiene más movimiento de funcionarios y ejecutivos, no sólo en horarios de oficina de lunes a viernes, sino también en los happy-hour o after-office.
Este es Santiago Centro desde una primera mirada muy superficial y, tal vez, subjetiva.
¿Por qué razón insisto, entre líneas, en catalogar de “centro” todo lo que va desde el metro Estación Central hasta el metro Los Leones? ¿Por qué ignoro las obvias diferencias entre lo que está "hacia arriba" de Plaza Italia y lo que está "hacia abajo" de Plaza Italia?
Ese es tema para un próximo post…
Estimado, muy de acuerdo con el planteamiento de esta entrada, te comento, que crecí en una población super punga de Santiago, así que no te pongay chorito porque vengo de la Pobla!!!.... jjajajaj... no sino, resulta que odiaba a la pobla estaba chata de ella, pero Dios me enseño amarla, tanto así que en una iglesia de pobla conocí el evangelio...
ResponderEliminarLo mismo me provocó Santiago, debido a mi fuerte rebeldía, odié Santiago, pero ahora me esta pasando lo mismo, estoy aprendiendo amarla y a comprometerme con ella, por eso me alegra participar, porque quiero instalarme en la ciudad como decia Jonh Stott, como una contracultura que ejerce resistencia a los elementos que la destruyen como un lugar donde debe exitir armonia...
Saludos
Estimado, muy de acuerdo con el planteamiento de esta entrada, te comento, que crecí en una población super punga de Santiago, así que no te pongay chorito porque vengo de la Pobla!!!.... jjajajaj... no sino, resulta que odiaba a la pobla estaba chata de ella, pero Dios me enseño amarla, tanto así que en una iglesia de pobla conocí el evangelio...
ResponderEliminarLo mismo me provocó Santiago, debido a mi fuerte rebeldía, odié Santiago, pero ahora me esta pasando lo mismo, estoy aprendiendo amarla y a comprometerme con ella, por eso me alegra participar, porque quiero instalarme en la ciudad como decia Jonh Stott, como una contracultura que ejerce resistencia a los elementos que la destruyen como un lugar donde debe exitir armonia...
Saludos